viernes, 10 de noviembre de 2006

 

Cuida bien de este día


Hace unos meses mantuve una entretenida conversación con una simpática nonagenaria acerca de uno los profesores que ella había tenido en el Instituto. Me llamó extraordinariamente la atención que pese al tiempo transcurrido recordaba con sumo detalle muchas cosas. Entre otras, unas palabras que me recitó de memoria, que les puso en el encerado e hizo escribir en sus cuadernillos dicho profesor a sus alumnos el último día de clase, muy poco antes del estallido de la Guerra Civil:

“Cuida bien de este día.
Este día es la Vida,
la esencia misma de la Vida.
En su leve transcurso
se encierran todas las posibilidades
y todas las realidades de la existencia:
El goce de la acción,
la dicha de crecer,
el placer de la esperanza.
El día de Ayer no es más que un sueño,
y el de mañana no es más que una esperanza,
pero un Hoy bien empleado,
hace de cada Ayer un sueño de Felicidad,
y de cada Mañana una visión de Esperanza.
¡Cuida, pues, bien de este día!”

Este texto, procedente al parecer de un poeta indio, a simple vista pudiera resultar hasta un tanto cursi, pero si se piensa detenidamente su significado, que es un sincero presente que un maestro les hace a sus alumnos, y además se tiene en cuenta lo que vivieron todos ellos de forma casi inmediata, me parece de una conmovedora hermosura y un valioso tesoro realmente inolvidable.

Imagen: Sophie Anderson, Portrait of a young lady, siglo XIX.

Comments:
Mi chica un día se sentó a esperar a alguien en el banco de un parque de Madrid. Se puso junto a ella la típica viejecilla algo desaliñada y despistada que hay en todos los parques y empezaron a hablar. Resulta que la abuelilla había sido una de las científicas más destacadas del equipo de Gregorio Marañón, una mujer con una vida personal y profesional llena de avatares y también con el telón de fondo de la guerra civil. Una vida de aventuras que ya quisieramos para nosotros, tan exclusivos que nos creemos...
 
Las cosas que uno puede aprender escuchando a los mayores... yo me pasaría horas escuchando a mi abuelo, que tiene ya 97 años...
 
Que suerte haber tenido un maestro así.
Que suerte que aún lo recuerde la alumna.
Que suerte que tú lo hayas transcrito.
Que bien me siento después de leerlo
 
Yo también me siento muy afortunada...


Este día es la vida

La esencia misma de la vida...

ufff

Un abrazo
 
yo no tengo abuelos, pero siempre quise tener unos y poder escuchar todo lo interesante que han vivido para poder vivir mejor mi propia vida.
 
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