lunes, diciembre 24, 2007
La BSO del 2007

Llevo varias semanas queriendo hablar aquí de una película que vi por recomendación familiar y que sin lugar a dudas constituye una de las sorpresas más agradables del año, al menos para un servidor.

La película en cuestión es Once, un atípico musical irlandés escrito y dirigido por John Carney y rodado en Dublín. Glen es un músico callejero de esa ciudad, quien de día repara aspiradoras con su padre y de noche toca sus propias composiciones. Precisamente haciendo esto último es como conoce a Markéta, una inmigrante checa que se dedica a la venta ambulante y que al entablar diálogo con el músico da comienzo a una relación muy especial, uno de esos encuentros casuales que dan lugar a algo extraordinario.

Esta modesta, sencilla y encantadora película obtuvo el premio del público en el Festival de Sundance 2007, y aunque sólo fuera para escuchar su banda sonora merecería la pena ir a verla. Para mi es la BSO del 2007. Ello se debe a la unión de Glen Hansard, músico profesional y líder de la banda The Frames (en la que tocó el bajo a comienzos de los 90 el director de la película) y Markéta Irglová, una jovencísima instrumentista.
Glen Hansard & Markéta Irglová - Falling Slowly
I don't know you
But I want you
All the more for that
Words fall through me
And always fool me
And I can't react
And games that never amount
To more than they're meant
Will play themselves out
Take this sinking boat and point it home
We've still got time
Raise your hopeful voice you have a choice
You've made it now
Falling slowly, eyes that know me
And I can't go back
Moods that take me and erase me
And I'm painted black
You have suffered enough
And warred with yourself
It's time that you won
Take this sinking boat and point it home
We've still got time
Raise your hopeful voice you had a choice
You've made it now
Take this sinking boat and point it home
We've still got time
Raise your hopeful voice you had a choice
You've made it now
Falling slowly sing your melody
I'll sing along
Etiquetas: Música, Once, Películas
domingo, diciembre 23, 2007
Escuchemos todos
"Lo que une a los pueblos no es la política, sino el sonido del corazón, la música de los cuerpos".
Orhan Pamuk en su discurso de investidura como Doctor Honris Causa de la Universidad Complutense el 19 de diciembre de 2007.
Orhan Pamuk en su discurso de investidura como Doctor Honris Causa de la Universidad Complutense el 19 de diciembre de 2007.
Etiquetas: Orhan Pamuk
lunes, diciembre 17, 2007
Con una sonrisa alzabas el mundo

"No llegué a verte y te debo la vida. Luego tu sombra me ha debido la vida, porque he tenido que ir recreándola con lo que de ti he ido sabiendo y con lo que de ti he ido imaginando. Ésta sí que es una sombra devuelta, el espejo de una sombra necesaria. Sin ti no hubiera existido. Sin tu sombra, ahora no existiría. Eres como un túnel de mucha ternura y sin fin en el que me hundo y me encuentro. Palpo y te siento. Te me escapas.
–Era como nadie –durante muchos años he estado oyendo decir. Poco viviste, pero lo bastante para dejar una estela larga entre las gentes. Navecilla tu débil cuerpo y tan fuerte de bondad que con una sonrisa alzabas el mundo.
–De buena, como pocas.
Derramabas dulzura, traías paz. Por lo que dicen, tu mansedumbre desarmaba los enconos. Por lo que cuentan, un rato a tu lado rendía a los más distantes. Entre las gentes más duras tu nombre levanta todavía al pronunciarlo un aire de rendimiento que a mi me conmueve. [...]
El tiempo es un misterio. Las sombras también. En los pocos años que por aquí anduviste, los llenaste de tantos dones que de ellos vivimos. Un poquito de mansedumbre puede llenar el mundo. También las cantidades son un misterio. En un poquito de algo, cabe todo. De ello pueden vivir generaciones. La dulzura inadvertida es la más cierta. Dura siempre.
–Aquí ha estado – cabría decir. Tras su presencia algo quedaba. El aire de tu figura, la huélliga de tu mano, la levedad de tu mansedumbre.
Duro es a veces tener que hablar a sombras sin las cuales no seríamos y no poderles hablar más que en sombra. Duro no habernos podido ver en sus ojos, ni que ella se vea en los nuestros. Mancos de las mejores manos hemos andado por la vida. Ciegos de los únicos ojos. A trompicones por el mundo y los años. Faltó la presencia y la figura, aunque un roce, un halo haya estado presente y nos haya salvado. Una mano misteriosa que en el instante último se ha interpuesto y una vez sentida:
–No, por ahí no".
José Antonio Muñoz Rojas, "Sin sombra", en Las sombras, Pre-Textos, 2007.
